El inmueble donde perdieron la vida dos personas y 20 más resultaron heridas, tras la incursión de un comando armado el pasado lunes por la madrugada en un baile sonidero en el Barrio de Tlaxcala, deja al descubierto una serie de omisiones y complicidades entre jefes de la Policía Municipal Capitalina encabezadas por el comisario Juan Antonio Villa.
Hoy se sabe que inmueble propiedad de un empresario local, fue prestado al Director de Fuerzas Municipales, Manolo Balderas Ochoa, quien tras lo ocurrido fue separado del cargo ante las indagatorias que emprendió la propia Fiscalía General del Estado.
El lugar había sido acondicionado como gimnasio y operaba con el nombre de “Titanes” en la calle de Aquiles Serdan, pero también se sabe que ahí se organizaban funciones de box, lucha libre, peleas vale todo y finalmente eventos sociales disfrazados de bailes y festejos que terminaban a temprana hora del día siguiente donde presuntamente se realizaba venta indiscriminada de bebidas embriagantes, todo ello bajo la supervisión del mando policial municipal encargado del lugar.
La autoridad municipal de inmediato vía boletín se quiso deslindar de cualquier responsabilidad afirmando que el local donde ocurrió el ataque era propiedad de un comerciante, aunque posteriormente, el mencionado empresario, José Luis Chalita Manzur reconoció que lo había cedido por tiempo indefinido, pero no para hacer bailes sonideros.
Vendría una presión mediática y de la sociedad incluyendo la postura fijada por el diputado local Eloy Franklin pidiendo la separación del Director de Fuerzas al tener cierto grado de responsabilidad en la tragedia, las horas pasaron y fue hasta el lunes por la noche que el Ayuntamiento de la Capital reconoció su error y tuvo que aceptar que Balderas Ochoa estaría fuera de su cargo hasta en tanto se realicen las indagatorias de la FGE.
A esta fecha, también ha trascendido que horas antes de la tragedia, algunas patrullas de la Polisía escoltaban el evento, haciendo rondines y presencia estacionaria para que todo saliera bien, no obstante, en algún momento descuidaron el lugar.

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