-Advirtió sobre los riesgos de la Inteligencia Artificial, los algoritmos y las redes sociales, al señalar que pueden ser herramientas para la desinformación, la manipulación política y la afectación de la dignidad humana.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, denunció la existencia de campañas digitales impulsadas por intereses económicos que buscan influir en la conversación pública a través de bots, robots y algoritmos que amplifican mensajes específicos. Aseguró que detrás de lo que parece un debate político espontáneo en redes sociales existen mecanismos que orientan la información de acuerdo con quienes tienen el control de las plataformas.
Cuestionó además el poder que concentran las grandes empresas tecnológicas, al considerar que las redes sociales son actualmente uno de los sistemas de comunicación menos regulados del mundo, pese a la enorme influencia que ejercen sobre millones de personas. En ese contexto, llamó a reflexionar sobre quiénes son los dueños de estas plataformas y bajo qué criterios se diseñan los algoritmos que determinan qué contenidos tienen mayor alcance.
La mandataria retomó planteamientos de Papa León XIV, quien ha advertido que la inteligencia artificial y las tecnologías digitales pueden convertirse en nuevas formas de exclusión, discriminación y vigilancia cuando operan sin controles públicos. Destacó que el uso de estas herramientas no puede medirse únicamente por criterios económicos o de rentabilidad, sino por su impacto en la dignidad de las personas y el bienestar colectivo.
En materia política, la preocupación alcanza también la difusión de contenidos manipulados que pueden invadir la vida privada de las personas, dañar reputaciones y descalificar adversarios sin posibilidad real de defensa. La situación se agrava debido a que una parte importante de la población todavía enfrenta dificultades para distinguir entre información auténtica y materiales alterados o generados mediante inteligencia artificial, lo que favorece la desinformación y la generación de pánico.
Ante este panorama, Sheinbaum planteó la necesidad de la regulación de la inteligencia artificial y de los sistemas algorítmicos. Consideró que estas herramientas están lejos de ser neutrales cuando intervienen intereses económicos o políticos, ya que pueden orientar la información, influir en la opinión pública y terminar afectando derechos fundamentales, incluida la dignidad humana.
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